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Arte del día · 21 de septiembre de 2026

La ronda de noche

Su famoso título se equivoca tanto en la hora como en la actividad representada.

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Una compañía de la guardia cívica de Ámsterdam avanza desde la sombra mientras su capitán hace un gesto bajo una luz intensa
Artista
Rembrandt van Rijn
Fecha
1642
Técnica
Óleo sobre lienzo
Colección
Rijksmuseum, Ámsterdam

Ni de noche, ni exactamente una ronda

El tema original es la compañía del capitán Frans Banninck Cocq y el teniente Willem van Ruytenburch, miembros de una guardia cívica de Ámsterdam. Capas de suciedad y un barniz descolorido oscurecieron durante mucho tiempo la imagen, lo que favoreció un título que ocultaba tanto la luz diurna de la escena como su verdadera función de retrato colectivo.

Un retrato que empieza a moverse

Los retratos de milicia por encargo solían presentar a sus miembros de forma clara y homogénea. Rembrandt opta, en cambio, por crear un acontecimiento. El capitán extiende la mano, el teniente avanza, un mosquetero dispara, otro recarga y un tambor se prepara para la marcha. La luz destaca unos rostros y deja que otros se pierdan, de modo que la atención resulta tan desigual como la propia acción.

Un cuadro alterado físicamente

En 1715 el lienzo fue recortado por los cuatro lados para adaptarlo a su nuevo emplazamiento en el ayuntamiento de Ámsterdam. La pérdida mayor se produjo en el lado izquierdo, donde desaparecieron dos figuras y el capitán quedó desplazado del centro original. La Operación Ronda de Noche estudia hoy el cuadro con técnicas de imagen avanzadas, que revelan los materiales, las correcciones y el proceso de trabajo de Rembrandt, sin pretender por ello restituir el lienzo perdido.

Un retrato de grupo que se niega a quedarse quieto

Los retratos de milicia solían disponer a sus miembros en filas ordenadas y legibles. Rembrandt, en cambio, pone a esta compañía en movimiento. Un capitán hace un gesto, un teniente avanza, un mosquete destella y un tambor aguarda en el borde de la escena. Los rostros se superponen, las armas interrumpen los cuerpos y la luz solo selecciona a una parte de la multitud. Ese desorden está cuidadosamente construido para dar la sensación de que algo acaba de comenzar.

El título con el que se conoce el cuadro induce a error también de otra manera. El barniz oscurecido hizo creer durante mucho tiempo que la escena era nocturna, pero la limpieza reveló que en realidad transcurre de día. Aun así, la sombra sigue siendo esencial, porque su función es dirigir la atención y no indicar la hora. Las figuras más iluminadas no corresponden simplemente al rango o a la fidelidad realista. La luz convierte a la compañía cívica en teatro, y deja a algunos de los miembros que pagaron por aparecer en un segundo plano mucho más discreto del que quizá esperaban.

Fuentes y lecturas adicionales